martes, 24 de enero de 2017

La ficción de la extrañeza. Entrevista a Daína Chaviano












Si te pido un recuerdo de la infancia, cuál seria?
  Estar en un sillón de mi casa con un libro en las manos y mi madre regañándome con la misma frase de siempre: “Niña, siéntate bien, pareces una etcétera. Sal a coger sol que te vas a quedar ciega de tanto leer.”


De niña, ya apuntabas maneras en lo que era el despertar de la imaginación, ¿creabas mundos a escondidas? 
  Bueno, creo que todos los niños crean sus propios mundos. En mi caso, tenía juegos de todo tipo, supongo que los habituales a esa edad, como ser una princesa que vivía en un castillo rodeado de enemigos, o una diosa griega que caminaba por el jardín y hablaba con las flores. Eso era dentro de mi casa. Cuando mis padres me obligaban a salir, jugaba a los escondidos o me trepaba a una mata que crecía frente al edificio donde vivíamos para ver pasar a la gente por abajo y tirarles semillitas… Lo que tal vez fuera menos normal era que, además de crear mis pequeños mundos o aventuras, comenzara a escribirlas también. 



¿Qué fue primero, la poesía o la prosa?
  Mis primeros cuentos los escribí en mi infancia. Soy narradora de nacimiento.


¿En qué momento descubriste que tu voz narrativa podría ir encaminada al género fantástico? 
  Desde siempre. Mis primeros relatos fueron cuentos de hadas y de ciencia ficción. Aún conservo tres de ellos, escritos cuando tenía unos diez años. Nunca he podido escribir realismo a secas porque mi escritura refleja lo que soy y lo que siento. Veo las cosas de un modo diferente al de mucha gente.


¿Cuáles han sido tus influencias narrativas?
  Principalmente autores anglosajones, como Ray Bradbury, Ursula K. LeGuin, Margaret Atwood y Anaïs Nin. Shakespeare también fue muy especial. En la adolescencia me aprendí de memoria largos parlamentos de sus obras; tenía un cuaderno dedicado a guardar citas suyas, que se extendían páginas y más páginas. Otras influencias fueron los mitos y leyendas de varias culturas, incluyendo epopeyas como Gilgamesh, el Popol Vuh y la Odisea. De los autores de habla hispana, pienso que le debo mucho al Cortázar cuentista, a Borges, a Mujica Láinez y a María Luisa Bombal… Faltarían otros nombres de autores alejados de la ficción y cercanos a las ciencias sociales como Jung, Cirlot, Graves o Frazer… Y otros como William B. Yeats, con su Crepúsculo celta (tengo la exquisita traducción de Javier Marías, publicada por Alfaguara hace más de treinta años), y Heinrich Heine, del que conservo la primera edición española de Los dioses en el destierro, publicada hace más de un siglo, en 1915.     


El haber nacido en una isla, con la idiosincrasia de la tuya, ¿da un plus a la imaginación?
  Realmente no lo sé. Tendría que haber vivido una existencia paralela a la que viví en Cuba para comparar. Creo que la imaginación es una mezcla del ambiente social y familiar, pero sospecho que los genes también tienen parte de la culpa, y quién sabe si las experiencias provenientes de otras vidas.    



Fuiste un referente para toda una generación que no solo encontraban distracción en la lectura sino también refugio y esperanza, ¿eres consciente de que durante esos años fuiste una salvadora cultural para muchos de ellos?
  Nunca lo pensé así, aunque ahora, al cabo de tantos años y con la posibilidad que abren las redes sociales, reconozco que son incontables la cantidad de personas que me envían mensajes —tanto en privado como en mi muro— para decirme ese tipo de cosas. Algunos achacan a mis libros el haber escogido ciertas carreras o profesiones, otros me dicen que los ayudaron a preservar la cordura o la esperanza en ciertos momentos o etapas de sus vidas, incluyendo la cárcel por motivos políticos… Pero nunca fui consciente de eso mientras viví en Cuba, ni se me ocurrió que mis libros fueran a cumplir otro propósito que no fuera compartir las historias que necesitaba sacar de mí.


¿Qué personaje mitológico te hubiese gustado crear? ¿Y ser?
  Me hubiera gustado crear a Merlín. Y ser Lady Galadriel. O viceversa.







La Editorial Huso publica en España "Extraños testimonios", un libro donde se recogen una serie de cuentos fantásticos, ¿qué vamos a encontrar en este libro?
  Son textos muy variados, donde se alternan el horror, el humor, el erotismo y la fantasía, en una mezcla que yo denomino «gótico caribeño» porque poseen características de la literatura gótica, pero en escenarios o ambientes caribeños, aunque a veces ese territorio geográfico no sea explícito. En dos o tres casos, están inspirados en hechos reales: ese tipo de experiencias paranormales que la gente prefiere olvidar o pretender que no han ocurrido, pero que yo he tratado de recoger como prueba de que la realidad es mucho más compleja de lo que quieren hacernos creer.    


¿Qué significa para Daína formar parte de la llamada "Trinidad femenina" de la ciencia ficción hispanoamericana, siendo tú una de las tres integrantes? ¿Qué se siente al estar entre las 50 voces narrativas de literatura fantástica a nivel mundial?
  Siempre es una sorpresa cuando tropiezo con ese tipo de valoraciones. Tengo que leerlas un par de veces porque creo que he entendido mal o que alguien se confundió al escribir. Luego vuelvo a lo mío y ya no pienso más en eso. Tengo demasiadas ideas en la cabeza para ocuparla con cosas que no me servirán para mi próxima historia.



Desde este humilde blog agradecemos la generosidad de Daína Chaviano al habernos brindado su tiempo. De manera especial, recomendamos la lectura de su nuevo libro, Extraños testimonios, publicado por Huso Editorial. Lo podréis adquirir en las principales librerías de España, la web de la editorial, https://www.husoeditorial.es, o en Amazon.

No hay comentarios:

Publicar un comentario